En mi “Carta” del mes de Noviembre, en el número 207 de LEER, al celebrarse el Día Internacional contra la Pena de Muerte, recordaba los fusilamientos en España de septiembre de 1975 y mi grito en la ONU contra la pena capital, ante el ministro español Cortina Mauri, a partir de la biografía- autorizada- de Manuel Fraga, de la que es autor Manuel Penella Heller, que fuera último secretario y una especie de albacea del testamento político de Dionisio Ridruejo.
El desgarrador relato de aquellos fusilamientos, en los que el Gobierno de Franco dio el placet al tiempo que amnistiaba a varios más ,tras ser condenados, nos lleva, en el citado libro, a otra ejecución, la del dirigente comunista Julián Grimau, en abril de 1963.
Es asombroso cómo, en pleno siglo XXI, se puede justificar semejante acto de barbarie, el perpetrado por los hombres contra sus semejantes, por muy espantosa que haya sido la acción cometida por el reo. Y, peor aún, justificar la salvajada, como hace Fraga en el libro de Penella, apoyándose en las posturas favorables a la pena capital de “ilustres partidarios de la pena de muerte”, como Platón, Hugo Grocio o Tomàs de Aquino. Todos, al margen de su peso y relieve en la historia de la Cultura, muy de nuestros días. En fin.
LEY FRAGA
Sin embargo, el libro de Penella tiene, al margen de su supuesta condición de biografía “autorizada” – el propio Fraga, recientemente, en los salones del Palacio Real, durante la recepción de los Reyes el 12 de Octubre me confesaba, con un hilo de voz, que era un libro “interesante” y “muy objetivo”- encierra contenidos y párrafos impagables sobre la
Famosa “Ley Fraga”, la Ley de Prensa e Imprenta de Franco, promulgada el 15 de marzo 1966 en sesión solenme de las Cortes del Generalísimo. “Allí estaba la plana mayor del Régimen- escribe Penella- desde Pilar Primo de Rivera al “cura azul”, el siempre temible Fermín Izurdiaga. Empezó reconociendo “a estas Cortes la representación legítima de los pueblos de España, defensores de ésta en la guerra y en la paz…pero “ya no se estaba ni en 1931 ni tampoco en 1936…La ley fue aprobada prácticamente por unanimidad”.
El autor hace algunos comentarios sarcásticos sobre el contenido de la Ley: “Los editores y directores de periódicos se exponían a no pequeñas adversidades si se les iba la mano. Los periodistas se exponían a multas y a la pérdida del preciado carnet de prensa (credencial copiada de la fórmula de Mussolini en Italia). Y este párrafo impagable: “…a los periodistas se les encomendaba una misión específica, poco liberal, a decir verdad: “El periodista ha de orientar su tarea a la función de informar, formar y servir a la opinión pública nacional”, para lo cual debían atenerse , según los Principios Generales de la Profesión Periodística, “a guardar fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y Leyes Fundamentales del Estado (la “constitución” bufa de la dictadura de Franco). La “autorregulación periodística en su apoteosis, como se ve.
Sin duda, le Ley Fraga era lo máximo que se podía hacer entonces, hace medio siglo y en el cenit de la dictadura. En su discurso ante las Cortes, señala Penella, que Fraga “tenía que hablar de la España del futuro”.
Pero ni en sus más inconfesables excursiones oníricas hubiera alcanzado a soñar Manuel Fraga, tras aquella afirmación ante los procuradores franquistas sobre “la España del futuro”, que casi medio siglo después , en el XXI, la Ley de Prensa de Franco aún siga vigente en España, cuando el futuro de entonces ya es hoy presente, con todo su potencial de represión intacto y el propio don Manuel es principal responsable de esta situación. Algún día lo relataré.
Los trece años de calvario judicial padecido por este Editor, condenado por todos los tribunales españoles aplicando en sus sentencias la Ley de Prensa de Franco para proteger “el honor” de uno de los más sanguinarios tiranos del siglo XX, como fue el sátrapa marroquí Hassan II, es una buena prueba de ello.
Y, lo peor: los vientos que corren en España hacen recordar, cada vez más y en cuanto a libertad de Prensa se refiere, a la España de Franco. En este mismo número de LEER, precisamente, el conocido abogado y crítico de libros jurídicos, Javier Cremades- un gran experto en la materia, por otra parte- comenta una obra que habla de “la autorregulación” de los periodistas, es decir, la “autocensura”, que es la idea totalitaria que inspira todo el proyecto de la Ley Fraga: que los periodistas se limiten ellos mismos sin necesitad de que lo hagan los tribunales, como ocurre en las democracias occidentales. Y, si llegan a los estrados, allí se toparán con la Ley de Prensa de Franco.
Visto esto, hago mío el slogan de los sindicatos, pero aplicado a un terreno muy distinto del de la actividad empresarial: “Que no se aprovechen de la crisis” para aislar en un limbo informativo a la sociedad española.
OBAMA
Qué diferencia, sin duda, al comparar esta situación, el ejército de censores que estrangulan a la sociedad española, con la sensibilidad democrática del primer mandatario USA, Barack Obama. Tras tantos años de ejercicio del periodismo estoy ya ciertamente acostumbrado a ahuyentar las tentaciones de creer con excesiva ingenuidad en las palabras de los discursos políticos, sin esperar a contemplar hasta qué punto tales palabras son trasladadas a la praxis de programas, acciones legislativas o decisiones políticas.
Sin embargo, siempre me ha impresionado la sensibilidad política de los dirigentes demócratas americanos y su respeto por la libertad de Prensa y expresión, y no solamente por haber sido las víctimas de un caso tan ruidoso como el “Affaire Watergate”. En el año 2000, asistí en Boston a una cena en honor de los delegados del IPI, en el Congreso Mundial del Instituto Internacional de la Prensa en la Fundación John F. Kennedy y su hermano, el senador Edward Kennedy, recientemente fallecido, pronunció un discurso memorable sobre la Prensa que aún releo de vez en cuando.
Obama no es distinto a sus correligionarios. En su reciente visita a Extremo Oriente y, más concretamente, a la Republica Popular China, Obama tuvo ocasión de comparecer ante diversos auditorios, incluidos grupos de universitarios que le escuchaban embelesados. Y de realizar, en presencia de los herméticos mandatarios chinos, una defensa encendida de la libertad de expresión- con el consiguiente embarazo de los propios funcionarios americanos, que buscaban firmar amables declaraciones conjuntas inspiradas por el principio: “Hablemos de lo que nos une y no de lo que nos separa”- en un país que pasa por poseer la más sofisticada y siniestra maquinaria de censura – en Iternet, sobre todo- que se conoce.
Ante un grupo de estudiantes en Shanghai, llegó a manifestarse así: “Deseo ser honesto, sincero. En mi condición de Presidente de los Estados Unidos de América, en muchas ocasiones desearía que la información en mi país no discurriera tan libremente como lo hace y así no tendría que oir constantemente la enorme cantidad de críticas contra mi. Pero se da la circunstancia que en USA la información es libre y los incontables críticos que pueden decir todo tipo de cosas sobre mi persona, pienso que eso hace que nuestra democracia sea más fuerte y, de paso, me convierte a mi mismo en mejor dirigente político, porque me fuerza a escuchar informaciones y opiniones que no deseo oir”.
Una de las Webs de libertad de Prensa más seguidas en Estados Unidos, señalaría: “Qué idea”!. Un líder elegido democráticamente a quien no le gusta ser criticado, que reconoce que la circulación libre de opiniones e informaciones fortalece en lugar de debilitar a cualquier sociedad”. Y el viejo proverbio chino para el Gobierno chino, que transmitió en directo las palabras de Obama a todo el país (en inglés): “un viaje de mil leguas se inicia con un primer paso”.
FOX
Y, acto seguido, Obama ha concedido una entrevista a la conservadora cadena Fox, caracterizada por sus duras críticas al primer mandatario. La entrevista ha sido interpretada, pienso que erróneamente, como un triunfo espectacular de la Fox en su enfrentamiento con la Administración Obama- que la ha llevado a más que duplicar las audiencias de sus competidores-.. Hay que recordar que la portavoz Anita Dunn, llegó a decir que “el Gobierno no tratará a la Fox como un medio de comunicación sino como “un enemigo”. Y en una rueda de prensa gubernamental, los periodistas de la Fox fueron excluidos de la convocatoria. Sin embargo, la reacción fue la prevista: los informadores de la Fox no asistieron a la rueda de Prensa. Y el resto de las televisiones, radios y prensa escrita, tampoco, al abandonar todos ellos la sala en solidaridad con la Fox, con el sacrosanto principio que garantiza la libertad de Prensa para todos. Fin de la historia. Y Obama , de paso, ha aprovechado su visita a China para normalizar sus relaciones con la Fox. La victoria no ha sido pues de esta cadena, sino de la libertad de Prensa e, incluso del propio Obama, por su liberalidad y respeto a la libertad de Prensa.
Moraleja para España, la vieja, viejísima, autoritaria España, infestada de propagandistas, de pistoleros y “desperados” dispuestos a escribir por cuenta ajena libelos repugnantes, quebrantando los más elementales principios del periodismo democrático. A mi, de momento, ya me han amordazado radiofónicamente, privándome del acceso a los micrófonos en los que he hablando durante más de diez años.
¿Tomará nota el Gobierno, Zapatero del discurso y praxis de Obama- que hasta ahora tanta influencia ha ehercido y ejerce en nuestro país- en lugar de caminar hacia atrás como los cangrejos, hacia la España amordazada con la Ley de Prensa de Franco y sus “autorregulaciones” varias”? Que así sea.
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